Descripción del Caso: El paciente llegó con una uña encarnada severamente infectada que había persistido durante varios meses. La condición había provocado una acumulación de pus y tejido inflamado alrededor de la uña, acompañado de dolor intenso al caminar o aplicar presión en el pie. La infección crónica representaba un riesgo significativo para la salud del paciente si no se intervenía rápidamente.
Tratamiento Realizado: El tratamiento incluyó la remoción quirúrgica de la porción de la uña que estaba incrustada en el tejido, seguido de un desbridamiento cuidadoso para eliminar cualquier tejido necrótico y drenar el pus acumulado. Se colocó una férula temporal para permitir la correcta cicatrización y se recetó un curso de antibióticos para controlar la infección.
Resultado: El paciente experimentó un alivio inmediato del dolor después de la cirugía, y la hinchazón comenzó a reducirse rápidamente. La zona afectada empezó a cicatrizar de manera eficiente, con una notable disminución de la inflamación y el enrojecimiento en pocos días. El seguimiento a las semanas mostró una recuperación casi completa, con una mínima cicatriz y sin recurrencia de la uña encarnada